¿Cómo cuidamos la vida en los pequeños gestos de cada día? El 保生銘 (Bǎoshēng míng), «Inscripción para preservar la vida», atribuido al médico y cultivador daoísta Sun Simiao 孫思邈, reúne en breves versos consejos sobre el movimiento, la alimentación, el descanso, las emociones y la moderación de los deseos.
Sus palabras nos acercan a una concepción del cuidado en la que los hábitos corporales, la conducta y el cultivo interior forman parte de un mismo camino. Algunas recomendaciones reflejan las creencias y prácticas de su época; otras nos invitan a reflexionar sobre nuestra manera de vivir y relacionarnos con el mundo.
Sun Simiao y el cultivo de la vida
Sun Simiao 孫思邈, médico de la dinastía Tang y figura estrechamente vinculada a la tradición daoísta, dedicó especial atención al cuidado cotidiano de la vida. En su obra, la medicina se relaciona con el 養生 (yǎngshēng), «nutrir la vida»: un cultivo que comprende la alimentación, el movimiento, el descanso y el cuidado de las emociones.
El 保生銘 (Bǎoshēng míng), atribuido a él, reúne estas preocupaciones en versos breves, fáciles de recordar y transmitir. Sus consejos combinan hábitos cotidianos, orientaciones de conducta y prácticas propias del universo religioso y cosmológico de la China tradicional.
Bǎoshēng míng, «Inscripción para preservar la vida»
保生銘 — Inscripción para preservar la vida
«Expuesto por Sun Simiao, de la dinastía Tang»
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Si uno ejercita el cuerpo, los cien males no podrán surgir.
Si uno nunca bebe hasta embriagarse, toda clase de dolencias se mantendrán alejadas. -
Tras las comidas, camina cien pasos y masajea el vientre unas cuantas veces.
Para dormir, evita las almohadas altas; al escupir o expulsar mucosidad, no vuelvas la mirada hacia atrás.(1) -
Córtate las uñas en los días yin y chou y cepíllate el cabello cien veces.(2)
Con el vientre lleno, orina de pie; con el vientre vacío, hazlo sentado. -
Al caminar o sentarte, evita exponerte al viento; que tu morada no tenga pequeñas rendijas.(3)
Si orinas o defecas mirando al norte, vivirás toda la vida sumido en la oscuridad.(4) -
Observa los tabúes relacionados con el sol y la luna; mantente alejado de los peligros del fuego y el agua.
Cada noche, lávate los pies antes de acostarte; comer hasta hartarse no aporta beneficio. -
Soportar las ofensas es la vía más elevada;
el engaño y los chismes destruyen las relaciones familiares. -
El exceso de pensamiento y la preocupación dañan profundamente el espíritu;
la alegría desmedida y la ira alteran el qi (la energía vital).(5) -
Recorta regularmente el vello nasal y evita siempre escupir en el suelo.
Levántate al despuntar el día; al hacerlo, apoya primero el pie izquierdo. -
Durante el día, evita las desgracias, deshazte de las energías nocivas y mantente alejado del mal.
Practica el «Paso de las Siete Estrellas» para disfrutar de una vida larga y feliz.(6) -
Los sabores ácidos dañan los tendones; los sabores picantes reducen el qi benéfico.
Los sabores amargos debilitan el corazón; los sabores dulces perjudican la voluntad. -
Los sabores salados obstaculizan la longevidad; no cedas ante el deseo de ninguno de ellos.(7)
En primavera y verano, favorece la apertura y la circulación; en otoño e invierno, afianza el yang. -
Dormir solo es preservar lo auténtico; la prudencia y la quietud son lo más valioso.
La riqueza y los lujos tienen su medida justa: saber cuándo es suficiente es la mayor ganancia. -
La búsqueda agresiva de bienes es una gran aflicción; tener pocos deseos te mantiene a salvo.(8)
Así, el qi y el espíritu permanecerán presentes de forma natural, permitiéndote alcanzar el Dao en su totalidad.
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Sobre el autor:

David Quiroga
Estudio, experimento y escribo, intentando siempre seguir este orden. Explorador del equilibrio entre nuestras diferentes manifestaciones —física, energética y espiritual— en la aparente individualidad, formando parte de un todo. Practicante de Medicina China, Shiatsu, meditación y otras artes —marciales y no marciales— encuentro en la naturaleza y la montaña mi refugio e inspiración.




