Los llamados Yiwei (易緯), conocidos habitualmente como los “apócrifos del I Ching”, constituyen una parte importante, aunque menos conocida, de la tradición del clásico de los cambios Yijing (I Ching). Surgidos principalmente durante la dinastía Han, estos textos ampliaron la interpretación clásica del libro de los cambios incorporando cosmología, numerología, astrología, teoría del qi, calendarios y sistemas de correspondencia entre el ser humano y el cosmos. Lejos de ser simples comentarios marginales, los Yiwei llegaron a poseer una enorme autoridad intelectual y política, siendo utilizados incluso para legitimar el poder imperial y explicar los ritmos ocultos del universo.
Aunque los textos apócrifos (weishu 緯書) y los clásicos canónicos (jing 經) han sido presentados en muchas ocasiones como categorías claramente separadas, la realidad intelectual, principalmente durante la dinastía Han, ha sido mucho más compleja. La distinción entre ambos no siempre resultaba nítida y, en numerosos contextos, sus límites llegaban incluso a difuminarse. Los weishu no surgieron originalmente como textos marginales o necesariamente heterodoxos, sino como desarrollos interpretativos destinados a ampliar y revelar significados ocultos contenidos en los clásicos.
Durante la dinastía Han, ambos tipos de obras funcionaban de manera estrechamente relacionada y a menudo complementaria. Los clásicos proporcionaban la estructura doctrinal fundamental, mientras que los textos apócrifos ofrecían interpretaciones cosmológicas, numerológicas, astrológicas y proféticas capaces de conectar esos antiguos textos con las preocupaciones intelectuales y políticas de la época. En muchos casos, los weishu eran considerados fuentes legítimas de autoridad y llegaron a utilizarse para explicar fenómenos celestes, justificar cambios dinásticos o interpretar las transformaciones del cosmos.
Esta estrecha relación resulta especialmente visible en los llamados Yiwei (易緯), los apócrifos del Yijing. Lejos de limitarse a comentar el I Ching, estos textos desarrollaron algunas de las teorías cosmológicas más influyentes de la tradición china, integrando conceptos relacionados con el qi, el yin y el yang, los calendarios, la numerología y los diagramas del Hetu y el Luoshu. Más que simples escritos “externos” al canon, los Yiwei muestran cómo el Yijing fue entendido durante los Han como un modelo total del orden cósmico y de las transformaciones del universo.
Qué son los weishu y los Yiwei
Los llamados weishu (緯書), habitualmente traducidos como “textos apócrifos”, constituyen una de las corrientes más singulares del pensamiento chino de la dinastía Han. El término 緯 (wei) significa literalmente “trama” o “hilo transversal” en un tejido, en contraposición a 經 (jing), la “urdimbre”, palabra utilizada para designar a los clásicos canónicos. Los weishu surgieron como textos complementarios destinados a ampliar e interpretar los clásicos desde una perspectiva cosmológica, numerológica y profética. En ellos convergen teorías sobre el yin y el yang, el qi, la astrología, los calendarios, los presagios celestes y las correspondencias entre el ser humano y el universo.
Durante la dinastía Han estos textos gozaron de una enorme influencia política e intelectual. No eran considerados simples escritos marginales, sino obras capaces de revelar significados ocultos contenidos en los clásicos. Algunos emperadores y eruditos recurrieron a ellos para justificar legitimidades dinásticas, interpretar fenómenos celestes o explicar los ciclos históricos. Sin embargo, con el paso de los siglos, muchos confucianos ortodoxos comenzaron a verlos con sospecha debido a su carácter esotérico, sus asociaciones con especialistas rituales (fangshi 方士) y su utilización en discursos proféticos y políticos.
Dentro de este amplio corpus destacan especialmente los llamados Yiwei (易緯), los “apócrifos del Yijing” o “apócrifos del I Ching”. Estos textos desarrollaron una interpretación extraordinariamente compleja del Yijing, entendiéndolo no solo como un libro oracular, sino como un modelo cosmológico integral. En ellos aparecen elaboradas teorías sobre la generación del qi, la formación del cielo y la tierra, los números del cambio, los calendarios estacionales, el movimiento de los hexagramas y las antiguas tradiciones relacionadas con el 河圖 (Hetu) y el 洛書 (Luoshu). Entre todos ellos, el Yiwei Qianzuodu ocupa un lugar central por la riqueza y profundidad de sus especulaciones cosmológicas.
Los ocho textos principales Yiwei
Los denominados “Ocho Yiwei” (易緯八種, Yiwei bazhong) son los ocho grandes textos apócrifos asociados al Yijing que sobrevivieron relativamente completos y fueron transmitidos especialmente a través de recopilaciones Ming y Qing.
Estos son:
- Yiwei Qianzuodu (易緯乾鑿度) - “Apertura de las regularidades de Qian”
- Yiwei Qiankun Zaodu (易緯乾坤鑿度) - “Apertura de las regularidades de Qian y Kun”
- Yiwei Jilantu (易緯稽覽圖) - “Diagramas para examen y contemplación”
- Yiwei Tonggua Yan (易緯通卦驗) - “Verificaciones de la penetración de los hexagramas”
- Yiwei Bianzhong Bei (易緯辨終備) - “Distinción y completitud de los finales”
- Yiwei Shi Leimou (易緯是類謀) - “Planes según las categorías correctas”
- Yiwei Kunling Tu (易緯坤靈圖) - “Diagrama espiritual de Kun”
- Yiwei Qianyuan Xuzhi Ji (易緯乾元序制記) - “Registro del orden y sistema del origen de Qian”
El Qianzuodu: el más influyente de los Yiwei
Entre todos los textos Yiwei, el Yiwei Qianzuodu es considerado generalmente el más importante, influyente y mejor conservado. Su título suele traducirse como “Apertura de las regularidades de Qian” o “Exploración de las profundidades de Qian”, haciendo referencia al hexagrama 乾 (Qian), asociado al cielo, el yang y la potencia creadora. Aunque el texto presenta problemas de transmisión y probablemente contiene interpolaciones posteriores, diversas fuentes indican que ya circulaba durante la dinastía Han Oriental y era conocido en círculos eruditos relacionados con la interpretación cosmológica del Yijing.
Este texto desarrolla una visión del Yijing como modelo cosmológico total, donde el yin y el yang generan progresivamente el qi, las formas y la materia.
Existe el Gran Cambio (太易 Taiyi),
el Gran Comienzo (太初 Taichu),
el Gran Principio (太始 Taishi)
y la Gran Simplicidad/Sustancia Primordial (太素 Taisu).
El Gran Cambio es aquello en lo que aún no se manifiesta el qi.
El Gran Comienzo es el inicio del qi (氣).
El Gran Principio es el inicio de la forma (形 xing).
La Gran Sustancia Primordial es el inicio de la materia (質 zhi).
Yiwei QianZuoDu (易緯乾鑿度) - Exploración de las profundidades de Qian
Vemos algunas de las formulaciones más antiguas sobre estados primordiales como 太易 (Taiyi), 太初 (Taichu), 太始 (Taishi) y 太素 (Taisu), “Existe el Gran Cambio, el Gran Comienzo, el Gran Principio y la Gran Sustancia Primordial.”, a partir de estas etapas, el texto describe la aparición progresiva del qi, la forma y la materia, presentando un universo que emerge gradualmente desde un estado indiferenciado.
Cuando qi, forma y sustancia estaban ya presentes pero aún no separados, aquello era llamado hundun (mezcla indiferenciada).
‘Hundun’ significa que las diez mil cosas estaban confundidas y aún no diferenciadas.
Se mira y no puede verse; se escucha y no puede oírse; se sigue y no puede alcanzarse; por ello se llama Yi (易).
El Yi no posee forma delimitada.
El Yi se transforma y produce el uno; el uno se transforma y produce el siete; el siete se transforma y produce el nueve; el nueve es el extremo de la transformación del qi.
Entonces vuelve nuevamente al uno. El uno es el comienzo de la transformación de la forma.
Lo claro y ligero asciende y forma el cielo; lo turbio y pesado desciende y forma la tierra.
Las cosas tienen comienzo, desarrollo y culminación; por ello tres líneas forman Qian.
Qian y Kun nacen conjuntamente.
Las cosas poseen yin y yang; al duplicarlos se forman los hexagramas de seis líneas.
Yiwei QianZuoDu (易緯乾鑿度) - Exploración de las profundidades de Qian
Desde el estado primordial (hundun 混沌) surge el movimiento del cambio (Yi 易), y el propio cambio se transforma a sí mismo, dando origen primero al Qi (氣), la energía fundamental del universo, y posteriormente a la forma (xing 形) y la materia (zhi 質). El Yi no posee una forma fija ni límites que lo contengan; es un principio dinámico e indefinible, anterior incluso a la diferenciación del cielo y la tierra. El cosmos aparece así como un proceso gradual de diferenciación, donde lo indiferenciado comienza lentamente a desplegarse en múltiples niveles de existencia.
A medida que el qi se condensa y transforma, lo claro, puro y ligero asciende formando el cielo, mientras que lo denso, pesado y turbio desciende constituyendo la tierra. Esta imagen cosmológica, profundamente característica del pensamiento chino antiguo, describe el universo como el resultado de la separación progresiva de las cualidades sutiles y densas del qi. El cielo y la tierra no son entidades creadas de manera absoluta, sino manifestaciones complementarias surgidas de un mismo proceso dinámico de transformación y polarización.
El Yi “se transforma en uno”. El “Uno” representa aquí la primera unidad indiferenciada surgida del estado primordial anterior al cielo y la tierra. Esta idea recuerda otras fórmulas cosmológicas clásicas, como el célebre pasaje del Daodejing:
El Dao engendra el Uno;
el Uno engendra el Dos;
el Dos engendra el Tres;
el Tres engendra las diez mil cosas
Dao De Jing (道德經)
El Uno simboliza así el inicio de la manifestación, el momento en el que la potencialidad indiferenciada comienza a condensarse en una unidad dinámica.
A continuación, “el uno se transforma en siete”. El siete posee en la cosmología Han fuertes asociaciones con el yang joven (shaoyang 少陽), el movimiento ascendente del qi y los ritmos celestes. En la numerología tradicional del Yijing, el 7 corresponde a una línea yang estable, vinculada al crecimiento y a la expansión de la energía. El pasaje parece describir aquí el despliegue inicial del qi, todavía en una fase de desarrollo y aumento.
Posteriormente, “el siete se transforma en nueve”. El nueve representa el yang en su estado culminante (laoyang 老陽), la plenitud extrema de la fuerza expansiva. Por ello el texto añade inmediatamente: “el nueve es el extremo de la transformación del qi”. El qi ha alcanzado aquí su máxima intensidad, expansión y actividad. En la tradición del Yijing, el 9 está asociado a las líneas yang móviles, es decir, al momento en que la energía llega a su culminación y está próxima a transformarse en su contrario. El nueve simboliza así el punto máximo del movimiento antes del retorno.
Finalmente, el texto afirma que “entonces vuelve nuevamente a uno”. La cosmología del Qianzuodu no es lineal, sino un proceso cíclico de transformación continua. El universo surge, se despliega, alcanza su culminación y retorna de nuevo a la unidad primordial para reiniciar el ciclo. Esta visión refleja profundamente la concepción china clásica del cosmos como un proceso dinámico, rítmico y circular, gobernado por la alternancia constante del yin y el yang y por las transformaciones incesantes del qi.
Cuando el yang se mueve y avanza, transforma el siete en nueve: esto simboliza la expansión (o crecimiento) de su qi.
Cuando el yin se mueve y retrocede, transforma el ocho en seis: esto simboliza la disminución de su qi.
Por ello el Gran Uno (Taiyi) toma estos números para hacer funcionar los Nueve Palacios; las cuatro direcciones cardinales y las cuatro intermedias suman todas quince.
Yiwei QianZuoDu (易緯乾鑿度) - Exploración de las profundidades de Qian
Cuando “el yang se mueve y avanza, transformando el siete en nueve”, se está describiendo el crecimiento progresivo de la energía yang dentro de los ciclos cosmológicos del Yijing. Como hemos visto, en la numerología tradicional, el siete corresponde al shaoyang (少陽), el “yang joven”, una fase todavía estable pero ya orientada hacia la expansión. El nueve, en cambio, representa el laoyang (老陽), el “yang viejo” o yang extremo, es decir, el momento en que la energía alcanza su máximo desarrollo e intensidad.
El paso del siete al nueve simboliza así la acumulación y expansión del qi. El texto utiliza el término 息 (xi)(1), que puede traducirse como crecimiento, expansión o incremento vital. La imagen general es la de una energía que asciende, se despliega y alcanza progresivamente su culminación. Dentro de la cosmología china clásica, este movimiento expansivo se asocia al cielo, la actividad, la luz, el calor y todos los procesos dinámicos de generación y desarrollo.
La segunda parte del pasaje describe el movimiento complementario del yin “Cuando el yin se mueve y retrocede, transforma el ocho en seis.”. Aquí el ocho corresponde al shaoyin (少陰), el “yin joven”, mientras que el seis representa el laoyin (老陰), el "yin extremo" o plenamente desarrollado. A diferencia del yang, cuyo movimiento es expansivo y ascendente, el yin aparece asociado al repliegue, la condensación y el descenso del qi.
Por ello el texto emplea el término 消 (xiao)(2), que significa disminuir, disiparse o declinar. El movimiento del yin representa la fase de contracción y retorno dentro de los ciclos cósmicos. No se trata de una fuerza negativa, sino de un proceso necesario de condensación y reabsorción de la energía. Igual que el yang no puede expandirse indefinidamente, el yin tampoco permanece inmóvil: ambos participan en un ciclo continuo de alternancia y transformación.
| Número | Nombre | Chino | Significado | Línea | Mutación |
|---|---|---|---|---|---|
| 7 | shaoyang | 少陽 | yang joven | ||
| 9 | laoyang | 老陽 | yang viejo | ||
| 8 | shaoyin | 少陰 | yin joven | ||
| 6 | laoyin | 老陰 | yin viejo |
Este pasaje conecta directamente los números tradicionales del Yijing —6, 7, 8 y 9— con las transformaciones del qi y con la cosmología Han. Las líneas del hexagrama dejan así de ser simples signos oraculares para convertirse en representaciones dinámicas de los procesos de expansión y contracción que gobiernan el universo.
Decadencia posterior de los apócrifos
Aunque los textos apócrifos (weishu 緯書) gozaron de una enorme influencia durante la dinastía Han, su prestigio comenzó a declinar progresivamente en siglos posteriores. Una de las principales razones fue su estrecha relación con las profecías políticas y los discursos de legitimación dinástica. Muchos de estos textos eran utilizados para interpretar presagios celestes, anunciar cambios de mandato o justificar nuevas dinastías, lo que llevó a diversos emperadores a considerarlos potencialmente peligrosos o subversivos.
Otro factor importante en su decadencia fue su asociación con especialistas rituales, adivinos y técnicos esotéricos conocidos como fangshi (方士). Con el fortalecimiento de formas más ortodoxas del confucianismo, especialmente a partir del predominio de la escuela de los “Textos Antiguos” (guwen xue 古文學), los weishu comenzaron a ser vistos por muchos eruditos como escritos excesivamente especulativos, supersticiosos o alejados del canon clásico.
Durante los siglos VI y VII se produjeron incluso campañas oficiales de proscripción que llevaron a la destrucción de una parte considerable de la literatura apócrifa. Sin embargo, los llamados Yiwei (易緯), los apócrifos relacionados con el Yijing, lograron sobrevivir relativamente mejor que otros corpus similares. En épocas Yuan y Ming varios de estos textos fueron recopilados nuevamente, permitiendo que parte de esta compleja tradición cosmológica llegara hasta nuestros días.
Sobre el autor:

David Quiroga
Estudio, experimento y escribo, intentando siempre seguir este orden. Explorador del equilibrio entre nuestras diferentes manifestaciones —física, energética y espiritual— en la aparente individualidad, formando parte de un todo. Practicante de Medicina China, Shiatsu, meditación y otras artes —marciales y no marciales— encuentro en la naturaleza y la montaña mi refugio e inspiración.




