En la Medicina China, la comprensión de la vida y de la salud no se basa únicamente en la materia, sino en la interacción de distintos niveles de existencia. Esta visión se articula a través del concepto de los Tres Tesoros (三寶, Sanbao), que describen las tres expresiones fundamentales del ser humano: 精 (Jing), 氣 (Qi) y 神 (Shen).
Estos tres aspectos no son entidades separadas, sino manifestaciones de un mismo proceso vital. El Jing constituye la base, la sustancia que permite la existencia; el Qi es el movimiento y la función que animan el cuerpo; y el Shen es la expresión más sutil, asociada a la conciencia, la claridad mental y la coherencia interna. Su relación es dinámica y continua, tal como recogen los textos clásicos.

Los Tres Tesoros se explican frecuentemente como una vela que representa metaforicamente nuestra vida. La cera y la mecha representa el Jing, la sustancia finita que sostiene la vida; el proceso metabólico que mantiene la llama es el Qi, que va consumiendo la vela. El Shen es la luz que irradia de este proceso metabólico, visible, luminosa y expansiva.
Jing: La esencia
El Jing (精) está almacenado en los Riñones, que pertenecen al Elemento Agua (水). Los Riñones se asocian al Yuan Qi (元氣) o Qi Original, a la energía reproductiva, a los huesos, la médula y a la capacidad de Zhi (志), la Voluntad. Desde esta perspectiva, actúan como nuestras “baterías vitales”, proporcionando el impulso profundo para explorar el mundo, perseverar y dar forma a la experiencia vital. Esta energía básica asegura la continuidad de la vida y permite acumular vivencias que, con el tiempo, se transforman en sabiduría.
Los Riñones representan el núcleo del ser, la naturaleza original previa a las construcciones sociales y morales. Su función no está orientada a normas externas, sino a la supervivencia, la adaptación y la proyección creativa hacia el futuro. El Jing prenatal es un recurso heredado directamente de los padres y está íntimamente ligado al Yuan Qi. Por ello, tradicionalmente se considera un recurso limitado, que determina aspectos relativamente estables como la constitución, ciertos rasgos físicos y las bases del desarrollo individual.
El Jing está almacenado en los Riñones, es un recurso heredado directamente de los padres y está íntimamente ligado al Yuan Qi. Se considera un recurso limitado, que determina aspectos como la constitución, ciertos rasgos físicos y las bases del desarrollo individual.
En algunas formas de Qi Gong y Alquimia Interna se realizan prácticas profundas —como el trabajo con los Ocho Vasos Extraordinarios (奇經八脈) o las técnicas de longevidad— que pueden influir en el nivel del Jing, optimizando su uso y expresión. Desde una perspectiva contemporánea se observa que la herencia no es un sistema completamente rígido, sino que posee márgenes de adaptación y regulación. Desde la visión china, esto no implica “crear” Jing nuevo, sino refinar su manifestación, permitiendo que el potencial original se exprese de forma más plena y consciente a lo largo de la vida.
Qi: Metabolismo y comunicación
El Qi (氣) es la fuerza vital que anima y organiza el cuerpo, no una sustancia fija sino un flujo dinámico que se manifiesta en distintos niveles. Se origina de dos fuentes principales: la herencia recibida al nacer (Jing 精 de los padres) y la energía adquirida a través de la respiración y los alimentos.
El Qi no se describe como una sustancia material, sino como información en movimiento, operando más allá de una visión puramente mecánica.
En los textos clásicos, el Qi no se describe como una sustancia material, sino como información en movimiento, operando más allá de una visión puramente mecánica. El Qi puede entenderse como la energía de la relación. Surge cuando dos o más elementos interactúan y el resultado es mayor que la suma de sus partes, activando el proceso vital. Es la base de la comunicación, la conexión y el intercambio, tanto a nivel fisiológico como experiencial.
El Qi es el mediador entre Jing y Shen y su gestión determina el ritmo al que la Esencia se transforma y se consume. Un uso excesivo equivale a quemar la vela con demasiada intensidad; una falta total de combustión impide que el espíritu se nutra de la experiencia.
Estas relaciones se regulan mediante la intención consciente (意, Yi). Cuando la intención está alineada con los principios naturales —dirección, gravedad, esfuerzo adecuado— el Qi puede expresarse con gran eficacia. Si, por el contrario, la intención busca únicamente forzar o manipular la energía, el resultado suele ser un mayor consumo del Jing. Al ser el Qi el mediador entre Jing y Shen su gestión determina el ritmo al que la Esencia se transforma y se consume. Un uso excesivo equivale a quemar la vela con demasiada intensidad; una falta total de combustión impide que el espíritu se nutra de la experiencia. Ambas posturas generan desequilibrio. Vivir únicamente para conservar Qi, sin expresarlo ni ponerlo al servicio de la vida, carece de sentido funcional. El arte del Qi consiste en usarlo con inteligencia, nutrido por decisiones, vínculos y propósito, permitiendo que la vida se despliegue sin derroche ni estancamiento.
Shen: La luz, el Espíritu y la Conciencia
El Shen (神) se relaciona con la mente y la conciencia, reside en el Corazón (心) y perteneciente al Elemento Fuego. Representa nuestra capacidad de presencia, discernimiento y experiencia consciente. A nivel clásico se distingue entre un Shen universal, entendido como la conciencia en sí misma, impersonal y omnipresente, y un Shen individual, que se manifiesta a través de la persona concreta, dando forma a la experiencia vital. Este Shen individual conecta con el propósito y con la dimensión más transpersonal del ser humano como parte de la comunidad y de la humanidad en su conjunto.
Es Shen representa nuestra capacidad de presencia, discernimiento y experiencia consciente. Puede percibirse en la mirada y en la vitalidad general de la persona.
Tradicionalmente se dice que el Shen se manifiesta como claridad y luminosidad, perceptible en la mirada y en la vitalidad general de la persona. Un Shen activo y bien alojado indica coherencia interna. Sin embargo, una activación excesiva o desarraigada del Shen puede acelerar la transformación del Jing, lo que en la clínica clásica se asocia a signos como envejecimiento prematuro o debilitamiento constitucional. Por ello, ciertas prácticas espirituales intensas, si no están bien integradas, pueden resultar costosas a nivel de Esencia.
El Shen puede acelerar la transformación del Jing, lo que en la clínica clásica se asocia a signos como envejecimiento prematuro o debilitamiento constitucional. Ciertas prácticas espirituales intensas, si no están bien integradas, pueden resultar costosas a nivel de Esencia.
Desde la Alquimia Interna (內丹), el cultivo del Shen no busca forzar esta conversión, sino hacerla sostenible y consciente, respetando la base del Jing. El objetivo no es competir por longevidad, logros espirituales o acumulación material, sino clarificar el propio propósito. Cuando la luz del Shen ilumina el potencial profundo del Jing, se produce una integración armoniosa: el Fuego (火) esclareciendo al Agua (水). En este proceso, conocerse a uno mismo se convierte en el eje central del desarrollo humano.
Sobre el autor:

David Quiroga
Estudio, experimento y escribo, intentando siempre seguir este orden. Explorador del equilibrio entre nuestras diferentes manifestaciones —física, energética y espiritual— en la aparente individualidad, formando parte de un todo. Practicante de Medicina China, Shiatsu, meditación y otras artes —marciales y no marciales— encuentro en la naturaleza y la montaña mi refugio e inspiración.




