Esta es la segunda entrega dedicada a los Órganos Curiosos (奇恆之腑), centrada en este caso en el Cerebro (腦) y la Médula (髓) como eje funcional y energético de la conciencia, la memoria y la transformación humana. Ambos forman la Médula, generada a partir del Jing de Riñón, nutre y llena al cerebro, que actúa como su Mar y como soporte material para la expresión del Shen. Desde esta perspectiva, el Cerebro no se limita a procesar información, sino que refleja el estado profundo de la Esencia, condiciona la capacidad de adaptación y aprendizaje, y participa activamente en los procesos de maduración, sanación y retorno a una percepción más clara y no fragmentada de la realidad.
El Cerebro (腦 Nao)
El Cerebro es el “Mar de la Médula” (髓海 Sui Hai), y la Médula se produce por la Esencia de Riñón. Por tanto, su estado depende directamente del Jing prenatal y postnatal. Cuando el Jing es abundante, la Médula nutre adecuadamente al Cerebro y se manifiestan claridad mental, memoria estable y percepción fina. El deterioro cognitivo, la confusión o la pérdida de orientación se describen clásicamente como vacío de la Mar de la Médula, no como una patología directa del Cerebro aislado.
Aunque el Cerebro no gobierna el Shen en los textos clásicos —esa función pertenece al Corazón (心 Xīn)—, sí actúa como soporte material para las funciones mentales superiores. El Shen se expresa a través del Cerebro cuando la Sangre del Corazón y la Médula del Riñón están en armonía. Esta relación explica por qué la calma del Shen requiere tanto nutrición (Riñón–Sangre–Médula) como regulación emocional (Corazón).
El Du Mai (督脈), denominado el Mar de los Meridianos Yang, es el canal clave en la fisiología cerebral. Asciende desde el Huiyin hasta Baihui (百會, Du 20), donde “todos los Yang se reúnen”, conectando Riñón, Cerebro y Shen. La estimulación y desbloqueo del Du Mai permite que la Esencia ascienda, que la Médula se llene y que el Espíritu se ancle correctamente. Por ello, Baihui es central en trastornos de conciencia, dispersión mental, colapso del Shen o desconexión espiritual.
El Du Mai (督脈), denominado el Mar de los Meridianos Yang, es el canal clave en la fisiología cerebral. Asciende desde el Huiyin hasta Baihui (百會, Du 20), donde “todos los Yang se reúnen”, conectando Riñón, Cerebro y Shen.
Desde esta visión, el Cerebro integra tres niveles funcionales clásicos: raíz en el Riñón (Jing–Médula), manifestación en el Corazón (Shen) y regulación dinámica a través del Hígado y la Vesícula Biliar, responsables de la libre circulación del Qi y de la capacidad de decidir (決斷 jué duàn). Cuando el Qi del Hígado estanca o la Vesícula Biliar es débil, aparecen indecisión, confusión y pérdida de dirección, lo que complementa la idea del Cerebro como registro y refinamiento de la experiencia.
Cuando estos tres niveles del Cerebro se comunican bien aparece un estado de flujo: hay concentración natural, disfrute por lo que se hace y emociones en armonía con la acción, sin ansiedad ni exceso de autoanálisis. Este estado favorece la creatividad y el desarrollo personal. Recuperar el contacto con la energía prenatal no significa borrar la experiencia, sino soltar condicionamientos innecesarios y confiar en que, aunque dejemos ir parte de lo aprendido, la sabiduría esencial permanece.
- Ser la Mar de la Médula (髓海)
Recibe y almacena la Médula generada por el Jing del Riñón.
Su plenitud determina memoria, claridad mental, orientación y capacidad de aprendizaje. - Soportar la manifestación del Shen
No gobierna el Shen (función del Corazón), pero proporciona el sustrato material para su expresión consciente.
La lucidez espiritual depende de la armonía Corazón–Riñón–Cerebro. - Registrar y organizar la experiencia vital
Almacena experiencias, decisiones y traumas a nivel medular y neuronal.
Cuando el registro se rigidiza, cristaliza la personalidad y limita la percepción. - Permitir la percepción sensorial integrada
Conecta el interior con el mundo a través de los orificios sensoriales (oído, vista, olfato y gusto).
La habituación excesiva reduce la recepción de información y desconecta de la naturaleza. - Regular la adaptación y el cambio (plasticidad)
Capacidad de reorganizar patrones internos ante nuevas experiencias.
Base del aprendizaje, la transformación personal y la evolución del Shen. - Anclar la conciencia en el eje Cielo–Tierra
A través del Du Mai y Baihui (Du 20), integra Jing (Tierra) y Shen (Cielo).
Permite estados de no-dualidad y coherencia interna. - Coordinar los tres niveles funcionales de la conciencia
Cerebro inferior: supervivencia, Wei Qi, memoria de especie.
Cerebro medio: identidad social, vínculo, Ying Qi y Corazón.
Cerebro superior: diferenciación, Shen y sentido existencial. - Facilitar la toma de decisiones claras
En resonancia con la Vesícula Biliar (膽), refina la capacidad de decidir y aprender de la experiencia.
El estancamiento del Qi altera la visión y la dirección vital. - Sostener el estado de flujo y creatividad
Cuando los tres niveles están integrados, permite el flujo de conciencia.
Expresión del potencial creativo, del Destino (Ming) y de la evolución. - Permitir el retorno a lo prenatal dentro de lo vivido
No como regresión, sino como recuperación de la inocencia funcional.
Cerebro claro, Médula nutrida y conciencia flexible sin pérdida de sabiduría. - Influir en el tejido conectivo y la estructura corporal
Existe una relación bidireccional entre patrones cerebrales y fascia.
La liberación de uno facilita la liberación del otro. - Servir como recipiente de la conciencia transformada
El cambio auténtico del Cerebro requiere un cambio de conciencia.
El Cerebro, como Órgano Curioso, no solo procesa información: alberga el proceso del devenir humano.
La Médula (髓 Sui)
La Médula en Medicina China no se limita a la médula ósea anatómica, sino que incluye la médula espinal y la sustancia que nutre al cerebro. Se considera una manifestación directa del Jing del Riñón, por lo que su calidad depende de la esencia prenatal y del cuidado de la esencia postnatal a lo largo de la vida. En esta visión, Médula y Cerebro forman un continuo funcional: cuando la Médula es abundante, el Cerebro —el Mar de la Médula— se llena y se expresan memoria clara, concentración, percepción estable y buena coordinación; cuando es deficiente aparecen mareos, sensación de vacío en la cabeza, olvidos, debilidad lumbar y dificultad para enfocar.
La Médula se considera una manifestación directa del Jing del Riñón, por lo que su calidad depende de la esencia prenatal y del cuidado de la esencia postnatal a lo largo de la vida.
Clásicamente se afirma que “el Riñón gobierna los Huesos y produce la Médula”, indicando que la fortaleza estructural del cuerpo y la firmeza mental dependen de la plenitud del Jing y de su transformación en Médula. Esta relación se extiende de forma simbólico-funcional a la columna vertebral y al sistema nervioso, entendiendo la Médula como el puente material entre la esencia profunda y la actividad mental consciente. Desde una lectura moderna puede establecerse un paralelismo con funciones de la médula ósea en la producción de sangre y células inmunes, aunque en los textos clásicos esto se expresa en términos de Jing, Sangre y Wei Qi.
Los Ocho Vasos Extraordinarios se describen como reguladores del uso de la Esencia: Du Mai enraíza el Yang primordial y Ren Mai el Yin primordial, mientras que otros vasos organizan memoria, experiencia y presencia. El Dai Mai actúa como contenedor del proceso. Esta arquitectura energética no tiene equivalente anatómico directo, pero sirve como modelo para explicar cómo los hábitos, la memoria y el desgaste vital pueden “consumir” el Jing si no hay renovación y equilibrio.
La dinámica de desgaste y renovación de la Médula se interpreta mediante los 8 Vasos Extraordinarios, responsables de modular cómo se utiliza y preserva la Esencia (Jing).
En un sentido amplio, la Médula representa reserva de potencial, herencia y continuidad vital. No solo sostiene funciones cognitivas y estructurales, sino que simboliza la profundidad constitucional y la posibilidad de renovación interior. Cuando Jing, Qi y Shen están en armonía, la Médula se llena y favorece claridad mental, estabilidad emocional y capacidad de cambio; cuando se agota, aparece rigidez física y psíquica, señalando la necesidad de nutrir la raíz antes de buscar transformaciones superficiales. Esta idea resuena con nociones contemporáneas de plasticidad y de influencia de hábitos y conciencia en la salud, manteniendo claro su carácter metafórico-funcional dentro del marco clásico.
- Nutrir y llenar el Cerebro – “Mar de la Médula” (髓海)
Permite memoria clara, concentración, percepción estable y coordinación.
Su deficiencia se manifiesta en mareos, olvidos y sensación de vacío en la cabeza. - Manifestar el Jing del Riñón
Es una expresión directa de la Esencia prenatal y postnatal.
Su calidad depende de la fortaleza del Jing a lo largo de la vida. - Formar y nutrir los Huesos
Relacionada con la estructura ósea y la columna vertebral.
Sostiene la firmeza corporal y la estabilidad interna. - Servir de puente entre Esencia y Conciencia
Conecta la profundidad constitucional con la actividad mental.
Permite que el Shen se exprese con claridad cuando está llena. - Participar en la producción de Sangre
Vinculada simbólicamente a la médula ósea y a la generación de sangre.
Relacionada con la nutrición profunda del organismo. - Apoyar la inmunidad (Wei Qi)
Asociada a la producción de defensas a nivel profundo.
Su debilidad puede reflejar vulnerabilidad inmunitaria. - Conservar la herencia y memoria constitucional
Representa la continuidad vital y la raíz ancestral.
Se vincula simbólicamente al ADN y la genética. - Regular el potencial de renovación y cambio
Cuando Jing, Qi y Shen están en armonía favorece claridad y flexibilidad.
Su agotamiento genera rigidez física y psíquica. - Relacionarse con los Vasos Extraordinarios
Su consumo y regeneración se explican a través de los 8 Vasos.
Du Mai y Ren Mai anclan la polaridad Yang–Yin primordial.
En la próxima entrada finalizaremos el recorrido de los Órganos Curiosos examinando la Vesícula Biliar y el Útero, ampliando la comprensión de su relación con el Jing y los procesos profundos de decisión, gestación y renovación.
Sobre el autor:

David Quiroga
Estudio, experimento y escribo, intentando siempre seguir este orden. Explorador del equilibrio entre nuestras diferentes manifestaciones —física, energética y espiritual— en la aparente individualidad, formando parte de un todo. Practicante de Medicina China, Shiatsu, meditación y otras artes —marciales y no marciales— encuentro en la naturaleza y la montaña mi refugio e inspiración.




