Yangsheng (養生), que significa literalmente “nutrir la vida”, es una tradición milenaria de la cultura china dedicada al arte de preservar la salud, prevenir la enfermedad y prolongar la vida mediante la armonía entre cuerpo, mente y entorno. Su origen se remonta a los antiguos textos taoístas y médicos, donde se entendía que la longevidad y el bienestar dependían de vivir en sintonía con las leyes naturales del Cielo y la Tierra.
A diferencia de la medicina occidental, que suele centrarse en tratar la enfermedad una vez que aparece, el Yangsheng pone el acento en el cuidado cotidiano: la alimentación adecuada, el descanso, el equilibrio emocional, el ejercicio suave, la respiración consciente y la moderación en los deseos. Cada acto diario es una oportunidad para conservar el Qi (氣 energía vital) y fortalecer el cuerpo sin forzarlo.
Si las personas ejercitan su cuerpo, las cien enfermedades no podrán surgir.
Sun Simiao (孫思邈) célebre médico y alquimista de la dinastía Tang (siglo VII)
Origenes de Yangsheng y Daoyin
El concepto de Yangsheng (養生), “nutrir la vida”, tiene raíces muy antiguas que se remontan a los primeros tratados de la China clásica. Una de las fuentes más tempranas y reveladoras es el Yinshu (引書), o “Libro de las Instrucciones”, un manuscrito sobre seda hallado en 1973 en las tumbas de Mawangdui, en la provincia de Hunan, fechado alrededor del siglo III a.C.
El Yinshu es considerado uno de los testimonios más antiguos sobre las prácticas de Yangsheng y Daoyin (導引) —el arte de “guiar y estirar” el cuerpo y la respiración para mantener la salud y armonizar la energía vital (Qi). Este texto describe ejercicios corporales, técnicas respiratorias y consejos sobre la conducta y la dieta, todos orientados a preservar la vitalidad y prolongar la vida en consonancia con las leyes naturales.
Lejos de ser un simple manual de ejercicios, el Yinshu refleja una visión integral del ser humano: el equilibrio entre cuerpo, mente y entorno. A través de la regulación del movimiento, la respiración y la mente, se buscaba mantener la circulación del Qi y prevenir la enfermedad, sentando así las bases de la tradición del Yangsheng que perduraría a lo largo de los siglos y nutriría la Medicina China clásica.
Siglos después del Yinshu, encontramos otra joya arqueológica que amplía y da forma visible a las prácticas del Yangsheng: el Daoyin Tu (導引圖), o “Ilustraciones de los Ejercicios de Daoyin”. Este manuscrito pictórico también fue hallado en las tumbas de Mawangdui y data aproximadamente del siglo II a.C., en tiempos de la dinastía Han.

El Daoyin Tu muestra más de cuarenta figuras humanas realizando distintos movimientos y posturas corporales, acompañadas de inscripciones que describen su finalidad terapéutica o preventiva. Cada figura representa un ejercicio destinado a regular el flujo del Qi, fortalecer los órganos internos y armonizar cuerpo y espíritu.
Mientras el Yinshu ofrece la base teórica y textual del Yangsheng, el Daoyin Tu traduce esa sabiduría en imágenes concretas, accesibles y prácticas. Juntos, ambos documentos reflejan una concepción profundamente integrada del bienestar: una educación corporal y espiritual orientada a mantener la armonía con la naturaleza y las leyes del Cielo y la Tierra.
Del Daoyin al Qi Gong y el arte médico de la prevención: la transmisión viva del Yangsheng
Las enseñanzas contenidas en el Yinshu, el Daoyin Tu y, en general, en la tradición del Yangsheng, han influido —en mayor o menor medida— en diversos ámbitos de la cultura china. Su visión del cuerpo como un sistema energético interconectado impregnó la Medicina China, las artes marciales internas y las prácticas de alquimia interior (Neidan, 內丹).
Durante las dinastías posteriores —especialmente Han, Tang y Song— los ejercicios de Daoyin se combinaron con la meditación taoísta, la alquimia interna y los métodos de cultivo del Qi. Así nació una tradición viva que veía el cuerpo no como un objeto mecánico, sino como un microcosmos energético en resonancia con las fuerzas del universo.
En la medicina, el Yangsheng aportó la idea de la prevención y el cultivo constante del equilibrio vital, mientras que en las artes marciales su principio de armonía interna se tradujo en movimientos conscientes y respiración regulada. En la alquimia interna, estos mismos fundamentos se transformaron en métodos de refinamiento del Qi y desarrollo espiritual.
De esta síntesis de prácticas y saberes surgió el Qi Gong (氣功), heredero del arte del Daoyin y expresión viva del espíritu de Yangsheng. A través de la respiración consciente, el movimiento armonioso y la atención interior, el Qi Gong busca mantener el equilibrio del cuerpo y la mente, favoreciendo la circulación del Qi y la serenidad del espíritu.
Hoy, la tradición del Yangsheng sigue viva en la práctica de la Medicina China, donde el terapeuta no solo aplica técnicas diagnósticas o terapéuticas, sino que cultiva y transmite un modo de vida. El verdadero practicante de Medicina China integra en sí mismo el arte de nutrir la vida y procura inspirar en sus pacientes esos mismos principios: escuchar el ritmo natural, habitar el cuerpo con serenidad y armonizarse con los ciclos de la naturaleza.
Más que un conjunto de métodos, el Yangsheng representa una forma de presencia y de relación con la existencia, una enseñanza continua que une la práctica médica con la sabiduría de vivir en equilibrio.
Su mensaje esencial —preservar la salud, equilibrar la energía y vivir con conciencia— conserva la misma vigencia que en tiempos de los sabios de Mawangdui, recordándonos que nutrir la vida es también cultivar la armonía entre el ser humano y el mundo que lo rodea.
Sobre el autor:

David Quiroga
Estudio, experimento y escribo, intentando siempre seguir este orden. Explorador del equilibrio entre el cuerpo físico, energético y espiritual, con años de experiencia en terapias tradicionales. Practicante de artes marciales y técnicas de meditación asiáticas, encuentro en la naturaleza y la montaña mi refugio e inspiración.




