El Mandala de los Dos Mundos: los reinos de Vajra y de la Matriz

Lectura estimada: 5 - 10 minutos

En la entrada anterior exploramos el mandala como espacio sagrado y mapa de la mente, y presentamos el Mandala de los Dos Mundos del budismo Shingon: el Mundo de Vajra o del Diamante y el Mundo de la Matriz. En esta ocasión profundizaremos en su origen y en la organización de sus imágenes.

Ambos muestran perspectivas complementarias de una misma realidad iluminada: la Matriz destaca su dimensión fecunda y compasiva; el Vajra, la claridad y firmeza de la sabiduría. Acercarnos a sus figuras, gestos y disposiciones nos permitirá comprender mejor la unidad que los vincula y su significado como caminos de contemplación y transformación.

Entonces Vajrapāṇi, Señor de los Misterios, volvió a dirigirse al Buddha y preguntó: 
«Oh, Bhagavat, ¿qué es un mandala? ¿Cuál es el significado de la palabra mandala?».

El Buddha respondió: 
«Un mandala es aquello que da origen a todos los Buddhas y posee un sabor incomparable y excelso. Este es el significado de la palabra mandala».

Mahavairocana-sutra

Dos mundos, una misma realidad

La realidad puede contemplarse bajo dos aspectos: el relativo, constituido por los fenómenos particulares y condicionados; y el absoluto, que expresa su naturaleza incondicionada. Desde la percepción ordinaria, ambos pueden parecer separados e incluso irreconciliables. Desde la mirada del Buddha, son aspectos inseparables de una misma verdad.

El Mandala de la Matriz representa esa realidad tal como se manifiesta en el mundo de los fenómenos: las formas que surgen dependiendo de causas y condiciones. El Mandala del Mundo de Vajra la presenta desde el ámbito del despertar, poniendo de relieve su dimensión incondicionada. La diferencia reside en la perspectiva desde la que se contempla una misma realidad.

Adrian Snodgrass recoge una serie de denominaciones emparejadas que permiten comprender la relación entre ambos mandalas(1). En cada pareja, el primer nombre corresponde al Mandala de la Matriz y el segundo al Mandala del Mundo de Vajra:

  1. El Mandala del Principio (ri-mandara) y el Mandala del Conocimiento (chi-mandara).
  2. El Mandala de la Matriz (garbha-mandala, taizō-mandara) y el Mandala del Mundo del Diamante (vajradhātu-mandala, kongōkai-mandara).
  3. El Mandala del Loto (padma-mandala, renge-mandara) y el Mandala del Vajra (vajra-mandala, kongō-mandara).
  4. El Mandala de la Forma (rūpa-mandala, shiki-mandara) y el Mandala de la Mente (citta-mandala, shin-mandara).
  5. El Mandala Innato (honnu-mandara) y el Mandala Cultivado (shushō-mandara).
  6. El Mandala de la Causa (in-mandara) y el Mandala del Efecto (ka-mandara).
  7. El Mandala del Este (tō-mandara) y el Mandala del Oeste (sai-mandara).
  8. El Mandala de la Meditación (dhyāna-mandala, jō-mandara) y el Mandala del Conocimiento (jñāna-mandala, chi-mandara).
  9. El Mandala de los Tronos de Loto (rengeza-mandara) y el Mandala de los Círculos Lunares (gatsurin-mandara).

Como señala el propio Snodgrass, estas correspondencias expresan dos aspectos inseparables de una misma Realidad. El despertar consiste en completar nuestra percepción de ella, reconociendo que el mundo de los fenómenos y el mundo de los Buddhas forman una unidad no dual:

«El budismo esotérico enseña que el mundo de los fenómenos físicos y el mundo de los Buddhas no están enfrentados ni separados, sino que son dos aspectos de una única Realidad. Por tanto, el cultivo del Conocimiento de los Buddhas no constituye un avance de lo ilusorio a lo real, de lo relativo a lo absoluto o de lo sensible a lo inteligible, sino que completa una percepción parcial de lo real.

El ser no iluminado, consciente únicamente del mundo fenoménico, percibe solo un aspecto de lo real. Mediante el cultivo del Conocimiento, despierta al aspecto complementario de la totalidad y comprende que el mundo físico, tal como es y sin cambio alguno, es idéntico a la Realidad; y comprende que su propio cuerpo y su propia mente, tal como son y sin cambio alguno, son el Cuerpo y la Mente del Buddha.

Cuando alcanza el Conocimiento, reconoce que su percepción del mundo sensible corresponde a uno de los dos aspectos complementarios de la Realidad, integrados en una identidad no dual».

El origen de los mandalas: el Mundo de Vajra y el Mundo de la Matriz

Los mandalas del Mundo de Vajra y del Mundo de la Matriz tienen sus fundamentos en dos escrituras del budismo esotérico: el Kongōchō-kyō y el Dainichi-kyō. Como explica Elizabeth ten Grotenhuis(2), estos textos fueron compuestos en diferentes momentos y lugares de la India, y solo comenzaron a entenderse como sistemas relacionados después de llegar a China.

El Kongōchō-kyō, vinculado al Mundo de Vajra o del Diamante, probablemente fue compuesto en el sur de la India a finales del siglo VII. El monje indio Vajrabodhi (671–741) lo llevó a China, donde resumió y tradujo algunas de sus partes en 723. Posteriormente, su discípulo Amoghavajra (705–774) tradujo la primera parte del texto, considerada la base doctrinal del Mandala del Mundo de Vajra.

El Dainichi-kyō, relacionado con el Mundo de la Matriz, suele situarse en el oeste de la India hacia mediados del siglo VII. Fue traducido al chino en 724–725 por Śubhakarasiṃha (637–735), con la colaboración del monje chino Yixing (683–727). Su segundo capítulo se considera la fuente doctrinal del Mandala de la Matriz.

Según la tradición Shingon, el maestro chino Huiguo dominó ambas líneas de enseñanza y las integró en un conjunto que transmitió a Kūkai. Sin embargo, ten Grotenhuis mantiene abierta una cuestión: Huiguo y su círculo pudieron haber recibido representaciones de los dos mandalas ya existentes, o pudieron haber participado en su elaboración. La síntesis que la tradición les atribuye explica la estrecha relación doctrinal y ritual que ambos adquirieron en Japón.

Tras su introducción por Kūkai, las dos escrituras se convirtieron en textos fundamentales del Shingon. Pero los mandalas no son una mera ilustración de los sutras: leer estos textos no basta para comprender por qué sus imágenes adoptan una determinada disposición. Su forma también refleja la transmisión iconográfica y las interpretaciones desarrolladas en torno a las enseñanzas.

Los mandalas coloreados que Kūkai llevó desde China no se han conservado. Entre los testimonios japoneses posteriores destaca el Mandala de los Dos Mundos de Saiin, conservado en el templo Tō-ji, en Kioto. Ten Grotenhuis lo presenta como el conjunto coloreado más antiguo que se conserva y recoge la datación propuesta por Yanagisawa Taka, entre 859 y 880. Estas imágenes ofrecen un testimonio fundamental para estudiar cómo los dos mundos adquirieron su expresión visual en Japón.

La composición del Mandala de la Matriz

Mundo de la Matriz (Taizōkai)

[Mandala del Mundo de la Matriz —Taizokai Mandara 胎蔵界曼荼羅—, Chester Beatty Library, Siglo XV.]

En su forma japonesa más conocida, el Mandala de la Matriz —Taizōkai— se organiza en doce recintos, que reúnen distintas agrupaciones de Buddhas, bodhisattvas y otras figuras sagradas. Su composición se articula alrededor de un loto central, rodeado por espacios rectangulares que se extienden hacia los límites del mandala.

El núcleo es el Recinto Central de los Ocho Pétalos —Chūdai Hachiyō-in—. En el centro del loto se encuentra Dainichi Nyorai, Mahāvairocana, acompañado por ocho figuras distribuidas sobre sus pétalos: cuatro Buddhas en las direcciones cardinales y cuatro bodhisattvas en las direcciones intermedias. Estos últimos son Samantabhadra, Mañjuśrī, Avalokiteśvara y Maitreya. El conjunto forma una asamblea de nueve figuras que constituye el corazón del mandala.

Composición del Mandala de la Matriz

[Composición del Mandala del Mundo de la Matriz —Taizokai Mandara—, basado en el dibujo de Adrian Snodgrass]

Los doce recintos del Mandala de la Matriz son:

  1. Recinto Central de los Ocho Pétalos: el loto de Dainichi Nyorai, acompañado por cuatro Buddhas y cuatro bodhisattvas.
  2. Recinto del Conocimiento Universal: representa el conocimiento pleno de los Buddhas.
  3. Recinto de Avalokiteśvara: corresponde a la familia del loto y destaca la compasión.
  4. Recinto de Vajrapāṇi: corresponde a la familia del vajra y destaca la sabiduría.
  5. Recinto de los Portadores de los mantras: reúne a Prajñāpāramitā y figuras airadas, entre ellas Fudō Myōō.
  6. Recinto de Śākyamuni: agrupa las figuras relacionadas con el Buddha Śākyamuni.
  7. Recinto de Kṣitigarbha: destaca la ayuda a los seres que sufren.
  8. Recinto de Ākāśagarbha: representa la riqueza de méritos y cualidades del despertar.
  9. Recinto de Sarvanīvaraṇaviṣkambhin: dedicado a la eliminación de los obstáculos y oscurecimientos.
  10. Recinto de Mañjuśrī: destaca la sabiduría discernidora.
  11. Recinto de Susiddhi o de la Realización Perfecta: expresa el cumplimiento de la práctica.
  12. Recinto Exterior del Vajra: rodea el conjunto y reúne numerosas divinidades y figuras protectoras.

Para una primera lectura visual, conviene comenzar por el loto y observar después cómo sus figuras se relacionan con las agrupaciones circundantes. La composición combina así un centro claramente definido con una gran diversidad de figuras: cada recinto ocupa un lugar propio, pero adquiere su sentido dentro del conjunto.

La composición del Mandala del Diamante

Mundo del Diamante (Kongōkai)

[Mandala del Mundo del Diamante —Kongokai Mandara 金剛界曼荼羅—, Chester Beatty Library, Siglo XV.]

El Mandala del Mundo de Vajra o del Diamante —Kongōkai— presenta una organización visual diferente a la del Mandala de la Matriz. En su forma habitual en el Shingon, se divide en nueve asambleas, representadas mediante nueve cuadrados dispuestos en tres filas y tres columnas. Por ello, recibe también el nombre de Mandala de las Nueve Asambleas.

La asamblea central constituye el núcleo del conjunto. En ella, Dainichi Nyorai, Mahāvairocana, ocupa el centro y está acompañado por otros cuatro Buddhas: Akṣobhya, Ratnasambhava, Amitābha y Amoghasiddhi. Estos cinco Buddhas encabezan las cinco familias del mandala y aparecen rodeados por agrupaciones de bodhisattvas. Su disposición en círculos es uno de los rasgos más reconocibles de esta composición.

Composición del Mandala del Diamante

[Composición del Mandala del Mundo del Diamante —Kongokai Mandara—, basado en el dibujo de Adrian Snodgrass]

Las nueve asambleas son:

  1. Asamblea de la Realización del Cuerpo: ocupa el cuadrado central y presenta la organización fundamental del Mundo de Vajra.
  2. Asamblea del Samaya.
  3. Asamblea Sutil.
  4. Asamblea de las Ofrendas.
  5. Asamblea de los Cuatro Sellos.
  6. Asamblea del Sello Único.
  7. Asamblea de Rishu —Rishu-e—.
  8. Asamblea de la Acción de la Conquista de los Tres Mundos.
  9. Asamblea del Samaya de la Conquista de los Tres Mundos.

Estas asambleas presentan diferentes expresiones de la enseñanza y de su realización. Su relación permite leer el mandala en dos sentidos: desde el centro hacia las demás asambleas, como despliegue de la actividad iluminada en beneficio de los seres; o en sentido inverso, como recorrido del practicante hacia el despertar.

Para esta primera aproximación, basta reconocer su estructura: nueve asambleas relacionadas entre sí, con la de Dainichi Nyorai como núcleo del conjunto. En una entrada posterior exploraremos el significado de cada una y los recorridos que las vinculan.

Sobre el autor:

yunlinshanren

David Quiroga

Estudio, experimento y escribo, intentando siempre seguir este orden. Explorador del equilibrio entre nuestras diferentes manifestaciones —física, energética y espiritual— en la aparente individualidad, formando parte de un todo. Practicante de Medicina China, Shiatsu, meditación y otras artes —marciales y no marciales— encuentro en la naturaleza y la montaña mi refugio e inspiración.

 

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